Del Mundo Anterior al Presente Estancado — compilación, Aurum Roma, año de Nuestro Señor de 1890
Contexto histórico
En 1890, al cerrarse el décimo año canónico de la Era del Estancamiento, la Curia del Pontífice Lumen I autorizó, por primera vez desde los Cánones Áureos de San Aurelianus, la compilación de una Crónica de las Eras — manuscrito oficial que reuniera, en fragmentos atribuidos, la memoria continental de los ciento diez años transcurridos desde el Cataclismo de los Sellos de 1780. La obra se encargó a un cronista anónimo, registrado en los archivos pontificios solo como Compilator Aurum, y se produjo a lo largo de dieciocho meses con acceso directo a siete fuentes primarias — una por cada porción de la historia — escogidas por contraste de voz, de posición social y de relación con la Orden Clerical.
La función declarada de la Crónica es didáctica: las generaciones nacidas después de 1860 no han conocido otra cosa que el Estancamiento, y la Curia temía, por decreto del propio Lumen I, "que la fe parezca detenida porque la historia también lo parece." La función tácita es política: fijar una versión canónica de la memoria pública en un momento en que la Aurora del Hashmal, el Nihilismo Vigía y los panfletos heréticos de la Heptarquía Pactuaria disputaban, cada uno a su manera, la lectura de los mismos acontecimientos.
Los siete narradores elegidos por el Compilator Aurum no son neutrales. Fueron elegidos precisamente porque no lo son. La voz oficial de la Curia, la voz mística de la Vigilia, la voz aristocrática refugiada, la voz inquisitorial dura, la voz técnica entusiasta, la voz militar imperial, la voz barroca decadente — siete prismas por los que atravesó el mismo siglo.