La arquitectura canónica de Cross es una fusión deliberada de tres períodos.
El Renacimiento le da proporción clásica, simetría y una monumentalidad serena. El Barroco le da ornamento rico, movimiento, dramatismo, oro y contrastes duros de luz y sombra. Lo victoriano le da hierro, vidrio, hollín y la estación de tren que llega, sin invitación, junto a la catedral.
Los tres no se mezclan por igual. En cualquier ciudad de Cross se puede leer qué siglo tuvo dinero mirando cuál de los tres quedó encima.
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